¿Por qué, aunque lo intento, me cuesta entenderte?

Por qué me cuesta entenderte

La falta de entendimiento mutuo es uno de los problemas más frecuentes en las parejas. Ni aún poniendo nuestra mejor voluntad podemos evitar no entender algunas actitudes, comportamientos y expresiones de nuestra pareja.

A veces, se tiene la idea errónea de que, si hay amor, tiene que surgir la comprensión; sin embargo, hay factores humanos que hacen que el amor no baste para que aparezca esa comprensión. Entonces, nos surge la siguiente pregunta ¿Por qué, aunque hablamos el mismo lenguaje me cuesta entenderte? Quizás porque hombres y mujeres perciben la realidad que están viendo  de forma diferente y reaccionan de forma diferente.

Como dice Deborah Tannen en su libro “Tu no me Entiendes” La mayoría de los hombres se relacionan con el mundo como un individuo dentro de un orden social jerárquico en el que se está arriba o abajo. En ese mundo, las conversaciones son negociaciones en las que las personas tratan de conquistar y mantener el lugar de arriba y, si pueden, protegerse de los intentos de los otros para empujarlos hacia abajo. La vida, se convierte así en una lucha y un esfuerzo para mantener la independencia y evitar el fracaso.

En cambio, la mayoría de las mujeres se relacionan con el mundo como un individuo en una red de conexiones. En ese mundo las conversaciones, son negociaciones para estrechar vínculos, en el que las personas tratan de buscar y dar apoyo y lograr consenso. La vida, es una comunidad y supone esfuerzo para preservar la intimidad y evitar el aislamiento. Aunque también existen jerarquías, estas, son más bien de amistad que de poder.

Las mujeres también intentan conseguir un estatus y evitar el fracaso, aunque no es el objetivo prioritario y tratan de conseguirlo, a través del vínculo. Los hombres también intentan relacionarse y evitar el aislamiento, aunque tampoco es su objetivo prioritario y tratan de conseguirlo a través de la lucha.

¿Qué pasa cuando en la pareja se tienen que tomar decisiones?

Pues que la mujer espera hablar y dialogar sobre ellos antes de tomar la decisión y espera que esta sea consensuada; ya que valora la discusión en sí misma como una muestra de compromiso y comunicación. En cambio, el hombre puede sentirse oprimido por el hecho de tener que sostener una larga conversación para tomar una decisión sobre un tema que él considera menor y se siente atrapado si no puede actuar sin tener que hablarlo primero.

Quizás saber estas diferencias pueda facilitaros la próxima conversación.

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